Empezamos a
concebir el mundo desde la naturaleza, tratando de cubrir necesidades y
satisfacer deseos, mostrando nuestras capacidades e inteligencia, inventando
herramientas para mejorar la calidad de vida. Descubrimos el sentido y la
observación a lo que llamamos percepción.
Nuestro
intelecto empieza a conocer algunas esencias sin afirmar o negar nada, es
decir, plantea, controla y cuenta experiencias a raíz de la aprehensión. Luego
por medio de la descripción logra entender que toda causa tiene su efecto, que
la teoría lleva a la práctica y que así como llega el principio también hay un
fin, se manifiesta por representaciones.
A medida que
sigue con su avance llega al punto explicativo del asunto, quiere replicar,
aplicar y repetir. Todo esto lo lleva a hacerse preguntas, ponerse en evidencia
y cuestionarse. De todo esto saca deducciones en lo que invierte tiempo para
llevar sus preguntas a una lógica de conocimiento; llega a la etapa de
inducción y de este modo INTERPRETA por el sentido y comprende como sujeto. De
allí renace en un nuevo mundo pero que debe mejorar, cambiar o por lo
menos tomar otros retos y caminos.


